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LA IDENTIDAD VISUAL DE LA MUJER EN PUGNA POR EL HÁBITAT

No es posible vivir en una sociedad y no depender de ella.
Lenin

Todos conocemos y utilizamos de manera cotidiana el término “identidad” de hecho, forma parte de nuestro vocabulario cotidiano y hasta ha podido ser sinónimo de nuestros documentos oficiales o de un orgullo nacional, tal ha sido el caso de los festejos que el gobierno de México ha patrocinado para fomentar, reafirmar nuestras raíces o hacernos olvidar la deuda, los impuestos, la inseguridad, el narcotráfico y apelar al sentimiento patriótico de sentirnos “muy mexicanos”. Por lo tanto “identidad” puede referirse a lo personal y a lo colectivo o social. Aquí creo necesario hacer una acotación pues en este ensayo no abordaré la “identidad personal” propuesta por John Locke desde 1666 y con quien se declara el nacimiento del individualismo burgués; el cuál hoy es amenazado por las leyes del mercado (Braunstein, 2008); o reglas del capitalismo en el que todo se ha reducido al estatus de mercancia. Tampoco la denominaré identidad colectiva pues así la llaman los sociólogos, ni la nombraré identidad social apelada por psicólogos dado que mi formación es en comunicación gráfica,(1) por lo tanto desde este punto de vista, apoyado en los dos anteriores, trataré de proponer lo que yo considero la identidad grupal visual de las mujeres que se mantienen en lucha social, específicamente las de la colonia Campamento dos de octubre de la Delegación Iztacalco.
Tajfel y Turner (1985) ha considerado que la esencia de un grupo es la identificación de sus miembros con él; se trata de “dos o más individuos que comparten una identificación social de ellos mismos, lo cual equivale a decir que se perciben a sí mismos como miembros de la misma categoría social”. En este sentido he podido percatarme que las mujeres del campamento se identifican plenamente como un grupo activo, el cual se reune en Asamblea presidida por Francisco de la Cruz Ménez (2), los días lunes a las 19:00 hrs., en la Av. Juan Alvarez # 34. En dichas asambleas se reciben a grupos excluídos o disidentes como los miembros del SME quienes les asesoran sobre la abstinencia de pagos a la CFE en vista de que los ciudadanos tenemos un contrato de servicio eléctrico con la Compañía de Luz y Fuerza y no con la CFE; y elejemplo que ponen es el de deudas adquiridas con Liverpool y no pueden ser cobradas por El Palacio de Hierro dado que son diferentes empresas. Se pasan videos del “Gobierno legítimo de AMLO”, sus movilizaciones y acciones; así como se da lectura a artículos publicados en “La Jornada” o el períodico “Regeneración”.






El campamento cuenta con una gráfica propia, posee un escudo y a cada movilización que asiste para apoyo a AMLO o a la Unión de Taxistas se mantiene presente a través de lonas y pancartas que Don Reinaldo Olivares desarrolla.
El Maestro Reinaldo Olivares.



La producción gráfica no es solamente un documento testimonial de una época, sino conformadora de la identidad política y cultural del país, ciertamente estos ejemplos pertenecen a un pequeño grupo de colonos que aún se mantienen en lucha por el mismo problema de hace 35 años, la legalización de la tierra, sólo que hoy no se trata únicamente del nombre de la colonia: Campamento dos de octubre o Fraccionamiento popular Benito Juárez; sino de un descontento general provocado por el efecto de la modernidad: la exclusion social, la injusticia social, fenómeno multidimensional ya que afecta  lo laboral, económico, espacial, residencial, institucional, que se congregan en un mismo colectivo y que al final se le deniegan sino todos, por lo menos la mayoría de los derechos ciudadanos. (Calvo, García y Susinos, 2006).


"Cartel" captado en la Avenida, utiliza  un elemento de identidad grupal, se recurre a la memoria colectiva.

"Cartel" que promociona los productos de un miembro de la comunidad que aprovecha el muro y lo interviene.

Evolución del "Escudo", Imagen gráfica, del Campamento, la cuál da identidad al grupo social, no en vano es utilizada en diversos soportes y es intervenida según las necesidades "del mercado".



“[…] los movimientos (sociales) no son respuestas ante problemas sino interpretaciones de la sociedad. Sobre dichas interpretaciones (afin de cuentas orientaciones culturales) se produce la misma sociedad, la cual posibilita el análisis cultural de los movimientos sociales, distinguiéndolos, por un lado como expresiones de la acción colectiva, escenarios colmados de elementos simbólicos que permiten reconstruir a la sociedad a través de la movilización de recursos simbólicos de los actores y, por otro, como eventos que provocan efectos traducibles en nuevas identidades y relaciones simbólicas reconstruidas por la sociedad de manera diferente.” (3) Leopoldo Méndez (1902-1969), por ejemplo, representa al espíritu estético e ideológico de la nación posrevolucionaria (De la Torre y A. Sánchez, 2002). “La gráfica de tema social nos llevó a considerar las formas capaces de llegar a las masas, el pueblo […] nuestra obra siempre estuvo en función de un problema.”(4) La intención de Mendez fue participar como actor-, investigador pues, representó los movimientos sociales del país no para buscar respuestas, sino para interpretar a la sociedad, a la colectividad; hizo sociología. Méndez expresa  através de grabados la identidad e ideología de un momento social, hoy las mantas del campamento cumplen el mismo objetivo: protestar, denunciar y evidenciar a los empoderados. Méndez desde su individualidad expresa la voz de una colectividad. Sin embargo ¿cuál es efecto actual de las lonas y consignas expresadas por grupos como el del campamento?
Max Black (1983) diría que la intención con la que se produce gráfica de connotación social no influye en nada con respecto a como es percibida por la sociedad, lo importante es que hay receptores calificados, competentes y que en circunstancias favorables pueden, percibir y hacer inferencias sobre el origen, tradición y finalidad de la misma. En este caso la gráfica social se vuelve portadora de información semántica con contenido, significado y símbolos que comunican a quienes los comprenden (Hintikka, 1973).
  “La producción artística no puede escindirse de las condiciones económicas, políticas, sociales y culturales del lugar dónde se realiza y de quién lo crea”(5), de este modo la gráfica generada en movimentos o luchas sociales pretende inducir, motivar o simplemente ilustrar una acción colectiva que es o fue un factor de cambio; para Touraine este es el objetivo de la sociología; Melucci (1985) por su parte, percibe un movimiento social como una forma permanente de expresión social originada por la interacción de individuos, es decir acción colectiva sustentada en la solidaridad de un conflicto para franquear los límites del sistema en el que ocurre la acción. De este modo un movimiento social o lucha social es producto del campo cultural; la sociedad retoma signos para resignificarse (muchas veces a través de la gráfica producida) y al ser el movimiento social un factor de cambio, afectado por tiempo y espacio afecta la identidad personal para hacerla uniforme.
Hoy los movimientos sociales son afectados por la “modernidad” que trata de controlar los recursos de las diferentes sociedades (a través de un modelo económico llamado capitalismo), y modelos culturales (occidentales) aceptados por la sociedad en general; mientras que la lucha social es un cambio limitado el cual trata de reorientar la distribución de bienes sin transformar las relaciones de producción. (Touraine, 1987). La modernidad abordada desde la perspectiva de ciudad constituye al sujeto quien se encuentra influenciado por acciones políticas, económicas y culturales (Touraine y Foucault); es decir por el macroentorno; al mismo tiempo la modernidad en la ciudad se organiza por campos culturales conformado por dinámicas internas (Bordieu) razón por la cual encontramos en la misma urbe delegaciones, colonias, asentamientos con una identidad sin embargo, el movimiento social “modernidad” obliga al sujeto a vivir dividido pues por un lado lucha por diluirse en una sociedad de consumo, perderse en la heterogeneidad y renovarse continuamente aunque esto signifique vivir a marchas forzadas para estar a la vanguardia y al mismo tiempo busca en su  memoria histórica la diferenciación anclándose a lugares construyendo intereses, valores, proyectos para tener una identidad, encontrar el “núcleo de su ser”, en la subjetividad el sentimiento de mismidad y continuidad” (Castells 1997, All Port 1963; William James1890). 




Casas habitación, construcciones encontradas en los recorridos por el Campamento 2 de octubre en los que se debate la modernidad, el sincretismo y la paradoja de la identidad individual.

Frente a todo ello ¿cómo son representadas las mujeres? ¿cómo se expresan ellas mismas? ¿qué identidad tienen en una ciudad “moderna” con matices particulares según las diferentes zonas? ¿qué tanto nos hemos acercado a las mujeres para tener derecho a generarles una identidad visual sin haberles dado la oportunidad de hablar?


Claudia Mena, Silencio, esmalte vítreo, 2010.

Claudia Mena, Doña Eme de Los Agachados de Rius, esmalte vítreo, 2010.

Claudia Mena, Estereotipo, esmalte vítreo, 2010.

Claudia Mena, ¿Totalmente libre?, Hand Lettering y digital, 2010.

Claudia Mena, Demanda, Cadaver Exquisito técnica mixta, 2010.
Si diseñamos para para la otredad y buscamos generar alteridad entonces es necesario acercarse a la otra y conocerla; de lo contrario no puede haber identificación del público-receptor con el diseño o comunicado visual. Nuestros países latinoamericanos hablan mucho de identidades culturales y de género en el que a la mujer se le ha dado el rol de víctima, se habla mucho de ellas y pocas veces se les deja hablar a ellas (Touraine, 2004). Se ha inventado la categoría de género para ser destruida puesto que la categoría de mujer se intenta suprimir en vista de que la del hombre ha quedado prácticamente suprimida a causa de las ultrafeministas. Los estudios de género parten de lo marginal frente a lo que se considera dominante y central; se escucha a la mujer desde la plataforma masculina. Touraine explica que asistimos a una regresión puesto que en una sociedad tradicional la mujer es dominada pese a que desarrolla labores respetables, la maternidad sigue siendo pilar en la transmisión ideológica del sistema patriarcal. Este sistema, a nivel de discurso, poco a poco desaparece y crea libertades al igual que una mercantilización pues seguimos viendo carteles que para vender productos o servicios, utilizan mujeres desnudas. El mundo ha funcionado con un modelo de polaridades en el que la mujer, el obrero, el colonizado se encuentran en el polo frío, negativo e inferior; mientras que los hombres se encuentran en el polo opuesto, situados en categorías superiores en las que han acumulado riqueza y conocimiento.

En las sociedades de Europa occidental y América Latina se camina hacia un estado de semi-sueño y se trata de recomponer al mundo a través de una nueva cultura, la del ser en la que el patrimonio es de las mujeres quienes simbolizan lo interior, el útero; mientras que el hombre simboliza lo exterior, el pene. “La cultura en la cual vivimos es una cultura de mujeres, y vemos que la categoría es significativa. Los hombres continuan teniendo el poder y el dinero, pero el sentido lo aportan las mujeres […] igualmente sucede con la ecología, el medio ambiente, […] se trata de mantener los equilíbrios.”(6) Los cuáles deben ser observables en todas las áreas.
La relación sujeto-objeto cuya consecuencia sea o no un acto de consumo, posee un mensaje de género y el productor al no poderse escapar de su propia idiosincracia lo hace patente en su producción originando así obras y/o mensajes de género. Si partimos de discursos emitidos por politicos, poderes públicos y medios, se habla siempre en masculino; nada se habla de mujeres, asistimos no solo a la discriminación lingüística, la cuál desde el gobierno de Fox intento erradicarse al fomentarse el uso de términos como ellas y ellos y los famosos “chiquillas y chiquillos” (que ahora se ha convertido en mofa). Yo agregaría que además asistimos a la discriminación visual debido a que podemos reconocer en cualquier representación iconográfica al “padre de la patria” no a sí a la Patria Mexicana, para la cual es necesario un texto de anclaje a fin de situar al expectador no condicionado visualmente para lecturas visuales. Esta imagen femenina se ha transformado conforme pasan lo sexenios o los artístas la interpretan; por lo tanto la mujer Mexicana tiene una “identidad líquida” que se desvance y diluye constantemente.


Ulises, Adelita, revista el Tataranieto del Ahuizote, edic., La Jornada, México, pág. 8, 1991.


Constantino Escalante, Representación de la Patria Mexicana, Litografía, 1861, con gorro frígido y túnica republicana, extiende el ramo de la amnistía a los generales disidentes.

Jorge González Camarena, La Patria, 1962. En libros de texto gratuitos durante el siglo XX.
Rocha, La Patria a sus hijos, La Jornada, México, 1989.

Los mexicanos identificamos perfectamente al Padre de la Patria, más no a la madre... ¿será parte de nuestro estigma el seguir cargando con el de ser hijos de la Malinche?, lo que implica que el género femenino siga siendo el más afectado al carecer de una identidad visual.

Juan Acha expresa que los países latinoamericanos nos enfrentamos al problema de desarrollo de productividad cultural que nos exige nuestra propia realidad y momento histórico-social en el que es necesario romper con la importación de innovación de producción plástica o artistico-visual. Por lo tanto es necesario que el estilo artístico se aproxime a lo real y se apoye en la sociología, antropología y trabaje de manera interdisciplinaria afin de conocer y penetrar el objeto de estudio y se articule lo intelectual, intuitivo, objetividad, subjetividad, imaginación y rigor. Una posible alternativa es la aplicación de la etnometodología ya que permite observar el ambiente social y el ambiente simbólico del actor social, quien a través de su propia voz explica cómo son sus relaciones, arreglos y ambientes, ya que son ellos quienes cuentan sus historias sobre ellos mismos además de reportar cómo ven el mundo social. 
Régis Debray expresa que cada época se justifica así misma a través de sus imágenes, por lo tanto si somos producto del pasado lo que hemos hecho es reorganizar nuestras relaciones sujeto-objeto y adaptarlas al modelo hegemónico transformando la producción espiritual individual en una producción para la colectividad en la que siempre habrá rastros del contexto particular del sujeto creador (emisor). Esta afirmación resulta bastante fuerte; pues si nos damos a la tarea de observar las imágenes emitidas por lo medios nos damos cuenta que seguimos reproducieno un modelo en el que la mujer juega solamente dos roles: o es la seductora, moderna, tonta y controladora, o es la tonta, mediocre pero feliz ama de casa; pues ¿quién dijo que mamá Lucha, la campeona de los precios bajos es la representación visual de la mujer de clase trabajadora? ¿o Lupita Jones la imagen de la “soltera, egoista, vanidosa” mujer Maravilla (según clasificación de Luis Woldenberg para la mercadotecnia mexicana)?.
La respueta es la modernidad, la cual afecta la identidad personal y colectiva, atenta contra la integridad del individuo pues nos obliga a vivir esperando el futuro no creando lazos ni vínculos, todo se vuelve desechable, pasando desde la tecnología y aparatos eléctricos e informáticos hasta las relaciones humanas; de hecho Bauman llama a nuestra sociedad líquida, y con sobradas razones, hoy vemos que no pertenecemos a ningún lugar, se da gran valor al poder adquisitivo, somos una sociedad de consumo a la que Gilles Lipovetsky explica que no se le puede comprender si no se le considera en su rasgo fundamental, el de ser cultura del individualismo. Se dice que el individuo posmoderno cada vez depende menos de los demás, no hay adhesiones profundas, ni lazos sociales sin embargo cada uno quiere ser conocido como una persona igual a los demás: la gran paradoja individuo y grupo a la vez.
Marshall Berman expresa esta dicotomia del sujeto frente a la modernidad; entre diluirse y preservarse, perder o defender la identidad : “ser modernos es encontrarnos en un entorno que nos promete aventuras, poder, alegría, crecimiento, transformación de nosotros y del mundo y que, al mismo tiempo, amenaza con destruir todo lo que tenemos, todo lo que sabemos, todo lo que somos. Los entornos y las experiencias modernos atraviesan todas las fronteras de le geografía y la etnia, de la clase y la nacionalidad, de la religión y de la ideología: se puede decir que en este sentido la modernidad une a toda la humanidad, pero es una unidad paradójica, la unidad de la desunión: nos arroja a todos a una vorágine de perpetua desintegración y renovación, de lucha y contradicción, de ambigüedad y angustia. Ser modernos es formar parte de un universo en el que, como dijo Marx, todo lo sólido se desvanece en el aire (ibid., p.1)8
¿Y qué es lo solido?, en nuestro país todo aquello que no pertenece a, que no es nuclear y que se ha excluído del juego social: la marginación, la explotación, la opresión y dominación. Se dice que nuestro país esta conformado por 45 millones de empleados el 7.3% son madres de familia y trabajadoras, 6.5 millones de hogares son sostenidos por una mujer. Ellas tienen cargas laborales más pesadas que los hombres; de 40 a 50 horas semanales a las que se suman las de trabajo doméstico, a veces carecen de seguridad social y ganan 108 pesos diarios, si tienen dos trabajos, de lo contrario deben mantener a sus familias con 54 pesos por día. Según datos del INEGI 2 millones 700 mil madres del país son analfabetas, 2 millones y medio de hogares viven en pobreza extrema; por esta razón Adela Micha basada en la expresión sociológica actual comenta “la pobreza tiene rostro de mujer”.9 Son ellas las que viven la exclusión social, y se enfrentan a situaciones de indignidad e injusticia; además son las “discapacitadas” por el mismo estado por habitar zonas populares.
La repercusión que este trabajo representa para la comunidad de artes plasticas, es además de analizar los diferentes aspectos de la vida y de las experiencias de mujeres “activistas” desde un enfoque de la comunicación visual y ampliar los intereses y objetos de estudio tradicionales de disciplinas como la antropología, sociología e historia y la aplicación de “nuevas metodologías” con la participación de las artes visuales y la comunicación y el diseño gráfico es ofrecer información a nuestra Escuela para incluir materias y análisis de los productos que realizamos debido a que al pertener a una sociedad nuestro bagaje cultural  está influenciado por connotaciones de género; por lo tanto debemos ser capaces de analizar las representaciones femeninas de nuestro entorno, los gestos, arquetipos que hemos consumido a lo largo de nuestra propia cultura y sociedad, los ritos y rituales ejercidos con los que reforzamos nuestro masculino y femenino; a fin de analizar los mensajes que emitimos. El diseño que realizamos, los códigos morfológicos y cromáticos empleados que integramos a nuestra cultura antropológica y de consumo identitario ya que en cierta forma somos transformadores o reforzadores de una identidad cultural por el simple hecho de ejercer la comunicación visual y no solamente se trata de  manejar la técnica y dominar la forma sino ser conscientes del manejo responsable de la connotación que nuestro trabajo lleva implícita.
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1 Ambos términos coinciden en referirse a la identidad como un sentido de “nosotros”, o bien, como una conciencia de pertenecer al grupo, o formar parte de una categoría social. (Javaloy, 2001).
2 Hijo de Francisco de la Cruz lider en 1975 y por quién los actuales colonos se organizaron para tomar la tierra el 11 de marzo de ese año.
3 Nivón, Eduardo, Cultura urbana y movimientos sociales, UAM- CONACULTA, 1998, p. 61.
4 Citado en el prólogo de Rafael Carrillo Azpeitia, A Leopoldo Méndez, dibujos, grabados, pinturas, Fondo Editorial de la Plástica Mexicana, 1984.
5 Rodríguez Sosa Mariana, Enunciaciones visibles: dialogos posibles con la documentación de obras efímeras de cuatro artistas visuales mexicanas, Género Cultura y Sociedad, Serie de investigaciones del PIEM , No. 3, 2006, pág. 119
6 Tourain Alain et al, Conocimiento e identidad, voces de grupos culturales en la investigación social, Colección Apertura, 2004, págs. 18 y 19.
7 http://www.jornada.unam.mx/2004/07/15/ima-epoca.html http://losmirones.esteticas.unam.mx/clases/Lic/contemporaneo_2001_1.html, El Tataranietro del Ahuizote, ediciones la Jornada, 1991, pág. 57.
8 Tomado de Nivón, Eduardo, Cultura urbana y movimientos sociales, UAM- CONACULTA, 1998, p.53
9 Entrevista realizada por Adela Micha a Rosario Robles y Patricia Olamendi “Las Insurgentes” en Imagen Radio el 10 de mayo del 2010 a las 14:25 http://www.imagen.com.mx/audio/16787/ Consultado: 23/jun/10 9:00 hrs.


FUENTES DE CONSULTA
Calvo Salvador, Angelina, García Lastra, Marta, et al., Mujeres en la periferia, algunos debates sobre género y exclusión social, Icaria editorial, Barcelona, 2006, Pp. 214.
Javaloy, Federico, et al., Comportamiento colectivo y movimientos sociales, Prentice Hall, Madrid, 2001, Pp. 444.
Colección Carlos Monsiváis, Leopoldo Méndez 1902-2002 Leopoldo méndez y su tiempo, edit. RM, Museo Nacional de Arte, Ptronato del Museo Nacional de Arte, Museo Murl Diego rivera, CONACULTA INBA, México, 2002, P.p. 150.
Nivón, Eduardo, Cultura urbana y movimientos sociales, UAM- CONACULTA, 1998, P.p. 188.
Rodríguez Sosa Mariana, Enunciaciones visibles: dialogos posibles con la documentación de obras efímeras de cuatro artistas visuales mexicanas, Género Cultura y Sociedad, Serie de investigaciones del PIEM , No. 3, 2006, pág. 119
Tourain, Alain et al., Conocimiento e identidad, voces de grupos culturales en la investigación social, Colección Apertura, el Roure Edit., Barcelona, 2004, Pp. 137.
Entrevista realizada por Adela Micha a Rosario Robles y Patricia Olamendi “Las Insurgentes” en Imagen Radio el 10 de mayo del 2010 a las 14:25 http://www.imagen.com.mx/audio/16787/ Consultado: 23/jun/10 9:00 hrs.
Sitios de internet
http://www.jornada.unam.mx/2004/07/15/ima-epoca.html http://losmirones.esteticas.unam.mx/clases/Lic/contemporaneo_2001_1.html, El Tataranietro del Ahuizote, ediciones la Jornada, 1991, pág. 57.


Símbolos del campamento 2 de octubre

Judith Reyes y su música, el escudo y su evolución son imágenes que revelan la memoria histórica del Campamento, Barthes (2009) diría que presentan una “significación histórica”, debido a que están cargadas de contenidos simbólicos: los rostros, los textos, la letra de la música poseen una connotación cultural en la que se establece la relación significante y significado es decir son las y los colonos representados o identificados a través de sus imágenes; no en vano la apropiación e intervención del escudo para crear la identidad de negocios.

Reynaldo Olivares, Judith Reyes, grabado.

LP, Iztacalco cantos de denuncia por Judith Reyes.


Los diferentes elementos visuales y musicales que existían para expresar otras luchas, en otros lugares, son retomados por el Campamento 2 de octubre para darles un nuevo significado dentro de un contexto propio en el que incluyen fechas importantes de su propia historia como "25 de enero" y nombres de gente como Cornelio Román, Miguel García; que han entretejido la historia de su colonia y hace suyas las representaciones en su cotidianidad generando así su propia identidad. De ahí que Eduardo Nivón (1998) exprese que se trata de “Valorar el papel activo de los símbolos, no como meros sustitutos de la realidad, referentes simplificados de la vida social, o caricaturas de la misma […] sino como un instrumento capaz de revelar realidades más complejas que sustraen el lenguaje de la ciencia; no es reductivo, sino significativo de otra realidad”.[1] (Nivón, 1998).
De ahí que la canción "casas de cartón", un símbolo o signo, adquiera un significado histórico y emotivo al ser escuchada por los y las fundadoras del Campamento. El "escudo" les representa, surge en medio de una lucha territorial y este signo simbólicamente les defiende y cohesiona, permite a fundadoras y fundadores, luchadores del espacio territorial, generar un apego, una identidad de lugar, una identidad social y urbana gracias a la acción ejercida en la que han dejado su huella, sus señales, cargadas de elementos simbólicos (Pol y Vidal, 2005)[2]; por lo tanto el escudo resulta ser la parte visible de procesos cognitivos y afectivos que siguen latentes y actualizados. Por medio de la identificación simbólica la persona y el grupo se reconocen en el entorno y a través de la categorización del yo, autoatribuyen las cualidades del lugar como definitorias de su identidad (Valera 1997, Valera y Pol 1994, en Pol y Vidal, 2005).
El escudo del Campamento, sus orígenes y en la actualidad

“El logo contiene el análisis histórico de la lucha por la habitabilidad de las viviendas y la lucha por obtener parte del suelo, no es un símbolo accidental, es el logo [escudo] del campamento 2 de octubre que simboliza algo más importante […] representa la identidad de la gente con su lucha por la vivienda, las explulsiones, los desalojos, enfrentamientos con los granaderos. El logo está articulado con la memoria del lugar que representa; con la memoria histórica del campamento 2 de octubre.”[3]





[1] Nivón, Eduardo, Cultura urbana y movimientos sociales, UAM CONACULTA, 1a edic., México, 1998, pág. 62.
[2] Tomeu Vidal Moranta, Enric Pol Urrútia, La apropiación del espacio: una propuesta teórica para comprender la vinculación entre las personas y los lugares, Anuario de psicología, ISSN 0066-5126, Vol. 36, Nº. 3, 2005, pags. 281-295, http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=1961749 (consultado 6/jul/09, 20:16 hrs.)
[3]Análisis realizado en conjunto con la Dra Empar Cubells Cásares en la UPV durante la estancia de investigación el día 11 de abril del 2011.



Antecedendes del Campamento 2 de octubre

“…nos enteramos de la lucha que inició don Francisco de la Cruz y le dijímos que no teníamos casa que si nos daba vivienda, y él nos dijo vénganse porque por eso estamos luchando, porque somos mexicanos y tenemos derecho a una vivienda digna.”
Josefina Jiménez Rodríguez.
67 años
Hablar de los antecedentes del campamento nos remite a conjuntar tanto la memoria histórica como la colectiva, así comenzamos revisando la década de los años 60’s en que dos problemas relacionados con planes de “Reformas” se relacionaron: el inquilinario y el agrario. Ambos propiciaron que “unas 18 mil personas originarias de Puebla, Oaxaca, Guerrero, Tlaxcala y el Estado de México [fundaran] la Unión de Colonos de Iztacalco e Iztapalapa Zona Expropiada, entonces calificada como ciudad perdida”.[1]


“De ahí donde yo soy, ¡puro cerro de pajaritos que cantan y coyotes que ahuyan que iba yo a hacer aquí!, yo soy de rancho. [Aquí] trabajaba en casas ricas lavando pisos hincada, con un cepillo, lavando ropa y planchando, así pasé mi vida porque mi marido no sabía leer tampoco. […] La necesidad misma me hizo venirme…”[2] [María Luisa Paredes, 78 años]



Se trataba de campesinos que emigraban a la ciudad de México para buscar mejores opciones de sobrevivencia, en virtud de que eran víctimas del latifundio, la explotación y la miseria[3]; era necesario el parcelamiento de tierras[4], las familias campesinas obligaban a los jóvenes, mayores de 15 años, a trabajar al lado de sus padres y a sobrevivir con un solo ingreso y eso solamente durante los períodos de siembra de lo contrario el primer trimestre del año y de julio a octubre la mano de obra agrícola emigraba a la ciudad[5] para satisfacer el “derecho del hombre al sustento diario […] el primero de todos los derechos”, en palabras de López Mateos, quien fomentó la apertura de CONASUPO para abastecer de alimentos básicos zonas campesinas en las que la desnutrición era “la consecuencia más inhumana de la pobreza”[6] a la par que Rojo Gómez presentaba un plan de acción para acelerar la Reforma Agraria.[7]

Alfredo Zalce, México se transforma en una gran ciudad, grabado, 1947.

La tasa de natalidad se había incrementado y la de mortalidad decaído, la población se había triplicado; de 1.8 millones a 4.8, y la población emigrada recibía salarios demasiado bajos para pagar una vivienda digna, sin contar que además eran insuficientes.[8] Esta situación provocó el surgimiento de colonias olvidadas carentes de servicios,[9] no en vano se leían en los diarios como “El Día” pequeñas notas como “Del antiguo y loridio Ixtacalco a las misérrimas colonias Tlacotal y Bramadero”[10], o “En Ixtapalapa los escolares conviven diariamente con la miseria y el hambre”.[11] Por esta razón el gobierno, a través de la Cámara Nacional de la Industria de la Construcción (CNIC) puso en marcha un programa de “Habitación Popular” el cual construía 20 mil viviendas por año.[12]

“Estuve viviendo en Cuernavaca, vine de 16 [años] por primer vez. Está uno en malas condiciones económicas y no [se] puede alquilar un cuarto decoroso; y a raíz de eso me vine acá [al Campamento].”[13]
[Daría Menez, 84 años]

En 1962, 32 mil familias fueron desalojadas de diferentes zonas de Iztacalco y expropiadas sus tierras por el gobierno quién vendió 80 hectáreas para comenzar la construcción de viviendas populares. En 1967, la Unión de Colonos, llamados guerrilleros por la Dirección Federal de Seguridad (DFS), formaron brigadas y se dividieron en 8 zonas: Santa Cruz, Nueva Apatlaco, Nueva Rosita, Atlazolpa, La Purísima, Zapata Vela, Bramadero y El Mosco; tenían medios efectivos de comunicación y organización para llamar a sesionar[14]. Los períodicos mencionaban el fuerte problema de migración campesina a la urbe y la incapacidad del gobierno para dar solución al problema de vivienda.
El 1o de mayo de 1973[15] el gobierno inauguró “Infonavit Iztacalco” y los colonos fueron golpeados por granaderos. Finalmente el 10 de marzo de 1975 se constituyó la Asamblea permanente de la Unión de colonos Iztacalco-Iztapalapa, cuya lucha social inició con 5,000 familias llamadas por terceros paracaidistas, intransigentes, mientras ellos se autodenominaban “gente de conciencia a favor de todos los desposeídos”; cuyo lema era “Iztacalco-Iztapalapa serán nuestros hogares o nuestras tumbas”; adoptaron el nombre de campamento dos de octubre en virtud de que durante la represión gubernamental de 1968 varios integrantes y dirigentes del movimiento estudiantil se refugiaron en la zona expropiada carente “de calles, alumbrado público, tomas de agua domiciliarias, botes de basura, habitaciones dignas ni todo aquello que un ciudadano puede aspirar en cuanto a urbanización y algunas garantías individuales.”[16]
El 10 de marzo de 1975, se constituye la Asamble Permanente 
“…oficialmente el 10 de marzo de 1975 a las 11 de la mañana se toma la tierra y comienza a llegar gente de diferentes lados con palos, hules, láminas viejas y se empieza a llenar. Desde 1962 Adolfo López Mateos lo expropia para causa de actividad pública, construcción de vivienda para gente de escasos recursos. Antes ya se habían construido […] en el infonavit edificios para la gente, cuando nos damos cuenta […] buscamos la forma de que se le dé la utilidad a la tierra [...]. A partir de marzo del 75 nos convertimos en Campamento dos de octubre. [fundado por gente de] las colonias cercanas: la Tlacotal, la Ramos Millán, la Agrícola Oriental, El Mosco, la Zapata Vela, El Triunfo y de los alrededores…[17] …Antes hablábamos de la Unión de Colonos de Santa Cruz Iztacalco Iztapalapa; a raíz de ese día se constituye en Asamblea Permanente y arranca la lucha fuerte por la obtención de un pedazo de tierra para vivir, hubo muchos muertos, muchos desaparecidos, las compañeras se agarraban al tú a tú con los granaderos, por lo regular los hombres se iban a trabajar y a ellas les tocaba la situación más fuerte... Fue uno de los primeros movimientos urbanos en el DF y practicamente el arranque de las luchas populares. Nos apoyaban compañeros de las prepas populares, del CCH…”[18].

1975 fue proclamado el año Internacional de la mujer, y en el períodico “El Día”[19] del 15 de marzo, 5 días después de la toma de la tierra del Campamento, se publicó en toda una plana el llamamiento al congreso en Berlín y a participar contra todas las formas de discriminación que constituían una violación de los derechos humanos; los temas preocupantes a tratar eran:
  1. -Igualdad de derechos de las mujeres
  2. -Mujeres y desarrollo
  3. -Mujeres en la sociedad
  4. -Mujeres y paz
  5. -Solidaridad e independencia nacional
  6. -Cooperación y acciones comunes
México no consideró en ningún momento dicho acontecimiento a favor de las mujeres del Campamento quienes fueron consideradas de la periferia, excluidas, sin presencia, marginadas, por no ser parte central o nuclear de la ciudad. Ellas fueron testigos de la opresión y represión que se construyó socialmente en espacio y tiempo determinados (Calvo Adelina, 2006). La mujer del campamento vivió excluída socialmente durante la fundación y lucha del territorio. Calvo (2006) explica que la exclusión es un fenómeno multidimensional que afecta a una misma persona o colectivo en diferentes dimensiones: laboral, económico, residencial, espacial, etc., y al final niega el o los derechos de ciudadanía. Por lo que al verse afectada no solo su integridad y derechos individuales sino familiares y comunitarios, el resultado fue la organización y participación activa en la movilización social.
Colon@s del Campamento en reunión semanal 10 de junio de 2010, Foto Claudia Mena.
El Campamento comenzó su lucha social con migrantes originarios de la zona centro de la república, quienes rentaban o vivían con familiares en diferentes colonias del noreste y este de la ciudad, quienes se trasladaron a las zonas de la Viga y Apatlaco siendo aún tierras de cultivo y chinampas, emprendieron acciones colectivas a través de la organización de doce grupos 
[21] con tareas específicas, hicieron su propio censo y establecieron una gestión interna, con un lider al que respetaron y siguieron, don Francisco de la Cruz Velasco, crearon lazos de solidaridad además de vecindad, se vieron así mismos como una gran familia; lucharon por y en un territorio con delimitaciones claras.

“… la gente venía para apuntarse conmigo, y yo le decía a don Pancho ya hay tantas personas, él me decía pásales lista. Dari su hija pasaba la lista y gracias a Dios y a don Pancho, todos vivíamos como una sola familia…”[22] [Aurora Roa, 85 años].
“… cuando se tomó la tierra en 1975, se credencializó a toda la población, a los habitantes que estabamos esperando un pedazo de tierra para vivir dignamente…”[23] [Ma. Elena Cortés, 58 años]
“… por don Pancho y por nuestra lucha tenemos aquí, por nuestro trabajo. Pero él inició, fue un buen lider, ¡un buen lider! ¡él, mis respetos para él! … aquí por ejemplo era área verde [y yo] con otra señora de aca atrás, no nos dejaban [instalar], nos decían ¡que ahí no y que ahí no!; pero él dijo ¡aquí te quedas y aquí te quedas!”[24] [Evangelina Romero, 59 años].
“…la mitad de los habitantes andabamos en los rondines al rededor del campamento y una parte en las oficinas para proteger a nuestro dirigente que no nos lo fueran a matar o a encarcelar o a hacer algo; y fue casi un año de estar trabajando día y noche, no nos quitábamos los zapatos, nos dormíamos con ellos por las represiones…”[25] [Ma. Elena Cortés, 58 años]
Durante los años del conflicto, podemos decir que el Campamento fue un espacio construido y defendido conforme a necesidades y perspectivas de las mujeres; los servicios o áreas montadas satisfacían sus prioridades; tal fue el caso de la construcción de la cocina, los lavaderos, la cooperativa y el kinder. Así mismo las estrategias de defensa fueron diseñadas en base a sus habilidades y herramientas.

“… yo vivía con mi suegra, en ese entonces aquí venía la montada y nos tiraba las chozas que teníamos de pura lámina y puro hule […] entonces herví agua con cal para aventarle a los granaderos, a esos de la montada para que no me tiraran mi choza pues ahí yo tenía a mis dos niños […] estuvo muy trágica esta lucha”. [Evangelina Romero, 59 años].
“… ya en la gasolinera se nos metiron los de la caballería, yo me puse a hervir ollas con cal para defendernos y quien sabe cómo me hirieron o me atarantaron y fui a dar a la Cruz Roja, ya en la tarde me vine, sufrimos mucho aquí, yo no puedo olvidar.” [Ma. Luisa Paredes 78 años].
Antes de convertirse en Campamento 2 de octubre, la Unión de Colonos era ya una comunidad que mantenía relaciones solidarias y compartían un conflicto que consistía en la defensa de la tierra; sesionaban en el centro social Leopoldo Méndez, el cual al ser quemado trasladaron sus juntas al teatro Carlos Lazo de la Facultad de Arquitectura de la UNAM en donde se reunían cada ocho días. En una de esas sesiones la mujer deja el mundo privado, para convertirse en protagonista y detonante de lo que sería uno de los inicios de las luchas populares:
La mujer del campamento convive en el mundo privado y público ya que desempeña sus labores de madre, esposa, hermana o hija en la cocina, la cooperativa; y a su vez levanta la voz en las calles, marcha, botea, toma embajadas, participa en mítines, defiende la tierra, construye sus viviendas y se enfrenta a los granaderos. (Fotogramas del video "Campamento 2 de octubre Nuestras casas o nuestras tumbas" de Vientos de abajo.)
“Yo empecé a luchar con don Pancho desde 1967 cuando aún eran chinampas, tuvimos nuestro Centro Social Leopoldo Mendez donde se hacían las juntas, nos lo quemaron, nos dieron permiso de sesionar e ir con toda la gente al autogobierno de arquitectura, al teatro, allí se hacían las juntas cada ocho días, había un campo de futbol y a raíz de un problema con dos compañeras: Juanita y Lucha que vendían sus frutitas con quienes llegó la policía y les quitó todo. El aviso llegó a la Universidad y allí decidimos tomar la tierra a las 11 de la mañana, nos venimos rumbo a lo que ahora es el Campamento. De ahí a luchar brazo con brazo, no respetaron nada ni a nadie, ni a amparados, todos éramos tratados por igual. Habíamos muchas mujeres jóvenes, entre ellas la difunta Cayetana, ¡que eran de veras entronas!..”[1] [Felicitas Escalante, 79 años]

En la lucha los hombres corrían el riesgo de ser detenidos, golpeados o desaparecidos; por lo tanto, mientras ellos salían a trabajar, las mujeres participaban de manera activa como estrategas en la defensa y enfrentamiento contra granaderos, como entes de cohesión al desarrollar actividades que fomentaron la confianza, el apoyo y la unidad; además de la cocina comunitaria y la cooperativa hacían guardias diurnas y nocturnas, organizaban los boteos, marchas mítines, tomas de embajadas, introducción de materiales y construcción de sus viviendas, además de establecer un kinder para sus hijos en virtud de que éstos eran víctimas de la discriminación al ser rechazados de las escuelas; se dio el parentesco y la vecindad, el conocimiento de los miembros que confían mutuamente entre sí, compartiendo vida cotidiana y trabajo, desarrollando actividades en un paisaje, que si por el momento no lo amaban, al menos lo defiendían.
“La que anduvo en la lucha fue mi mujer, yo venía a verla, casí yo no entré porque a los hombres nos agarraban, pero mi mujer hizo la lucha desde que se empezó”.[2] [Felipe Basco]
“…hacíamos rondines y en esos rondines les dábamos café a los granaderos para que no nos golpearan, para poder meter palitos, láminas, hules para poder hacer las chocitas; y solamente así, por debajo. Sus jefes los regañaban, pero ellos se hacían de la vista gorda, como que no se daban cuenta, ellos ya habían hecho arreglos con nosotras y nos dejaban pasar las cosas; en momentos de lluvias arrastrando las cosas en los pies y con un lazo...” [Ma. Elena Cortés, 58 años]
“… hacíamos guardias todas las noches, y en diciembre nomás el hielo tronaba, y ya no aguantábamos la espalda… yo me vine por la calle ancha a llevar un tabique porque había tabiques grandes de esos anchos, huecos y de ahí quedé mal de ese pie por cargar.” [Ma. Luisa Paredes, 78 años].
“… estuve desde el 75 cuando estuvimos en las chozas, en las casitas de plástico y cartón; metíamos palos debajo del brazo para que no nos agarraran los granaderos, hacíamos guardías, día y noche allá por bachilleres y aguantábamos todo, lluvias, frios, y aquí estábamos.” [Alicia Barajas Montenegro]
El sábado 2 de agosto de 1975 mientras una comisión del campamento dialogaba con funcionarios del DDF, el Coronel Alfredo Maldonado Arandia, quien coordinaba a 150 granaderos que rodeaban la zona, permitió el ingreso de éstos además de policías a las 10:25 horas para desmontar por la fuerza “el kinder popular”; del enfrentamiento ocurrido entre mujeres y policías dieciocho de ellas resultaron lesionadas al intentar defender con varillas, piedras, botellas, golpes y mordidas la escuela de sus hijos.[3]
Fotogramas del video "Campamento 2 de octubre Nuestras casas o nuestras tumbas" de Vientos de abajo.
“… un 2 de agosto nos tiraron nuestro kinder… un kinder que pusieron a los niños, el kinder que los mismos colonos construyeron, nos lo acababan de tirar y después de la golpiza que nos dieron… estábamos tristes por el kinder que se tiró...” [María Elena Cortés , 58 años]
“…aquí no respetaban ni a los niños, los sacaron del kinder a golpes, ¡ahí rompieron el kinder!” [María Luisa Paredes, 78 años]
“… tuvimos la sorpresa de cuando estaban los niños en el kinder, le iban a meter la máquina por abajo y los niños adentro, de ahí se armó un zangolote tanto de policias como de nosotros. Se vinieron sobre nosotros, nos hecharon gases, nos quemaron y ni así nos doblegaron…” [Ma. Del Refugio Betancourt, 75 años.]

Después de este suceso el 9 de agosto se firmó un preconvenio en la Procuraduría de Colonias entre el DDF representado por el subprocurador Ernesto Favela, por parte de la Dirección de Promoción de la Habitación Popular el licenciado Alejandro Campos y el arquitecto Enrique Pacheco, y por parte de los miembros de la Unión de Colonos de Iztacalco-Iztapalapa Zona Expropiada AC, Eleazar Ruíz y Mario Albarrán. En las cláusulas se estableció que el gobierno metropolitano reacomodaría, en lotes de 120 m2, a los colonos considerando como antecedente a los beneficiarios del amparo de 1973, cuando fueron desalojados por primera vez por los expropietarios y a quienes acreditaran estado de necesidad extrema. El DDF se comprometió a retirar a la policia, a construir un jardín de niños y hacer un fraccionamiento popular con todos los servicios el que estaría ubicado entre canal de Tezontle, canal de Apatlaco, Francisco del Paso y Troncoso y calzada de la Viga. Todo ello a cambio de que no ingresaran más familias de las existentes y el no ejercicio de acciones penales.[1]
“Yo soy del estado de Guerrero, llegué desde antes que se expropiara […] El compañero Pancho nos dijo que metiéramos un amparo para poder ganar esta tierra. Fuimos entonces un grupo de amparados, don Pancho nos dio una copia del documento y formamos grupos; cuando se tomó la tierra llegaron más gentes... Yo tenía un puestecito en donde vendía y llegó una niña y me dijo que había un montón de granaderos y gente. La noche anterior habíamos hecho chocitas, casitas chiquitas; y que me vengo con corage, me traje mi cubeta y mi escoba. Estaba la valla de granaderos y que me dicen “¡no puede pasar!” y digo ¡cómo que no puedo pasar si aquí vivo yo! ¡quítense y déjenme pasar!. Les di de escobazos y con la cubeta […] y les digo ¡qué quieren ustedes aquí! “-venimos por estas gentes que hicieron estas chozas” y les digo ¡No! aquí tenemos derecho de vivir ¡Somos amparados y amparada está la tierra! Todos estos son mis familiares, estamos luchando por un pedazo de tierra y no nos lo van a regalar, lo vamos a pagar y son mis familiares, todos tienen derecho de luchar por un pedazo de tierra.
Le grité a mi hija pa’ que me trajera el amparo y les dije les voy a enseñar al amparo pa’ que no digan que estoy mintiendo y ustedes se van ir de aquí […]. Se quedaron como unos tres granaderos, les enseñé el amparo y dicen “¡hay señora usted sí se sabe defender!, qué dice, mejor saco mi amparo y no que salga mi marido” digo ¡pus claro! porque a los hombres los golpean injustamente y les hacen lo que quieren y nosotras las mujeres nos sabemos defender,  entonces se fueron los granaderos. Yo me quedé con las demás que decían “mira ella nos defendió, doña Aurorita es “amparada”. Así andábamos luchando y ante una represión siempre nos poníamos al frente “los amparados” y se ganaron los terrenos […] para el reacomodo decían que a los de más familia nos iban a dar 200 metros; pero don Pancho dijo que no, que iba a ser parejo”.[2] [Aurora Roa Román, 85 años].
Sin embargo las represiones continuaron como lo testifican las noticias publicadas y testimonios de las mujeres entrevistadas. El 25 de enero de 1976, fueron víctimas de un incendio que acabó con mil cuartos de plástico, cartón y madera además de la vida de tres niños. Grupos civiles y delegaciones internacionales exigieron al entonces presidente Luis Echeverría, el esclarecimiento de los hechos y justicia; lo que llevó al gobierno a entregar certificados de posesión y reacomodar a las familias damnificadas en lotes de 120 metros cuadrados[3]; conformándose así el “Campamento 2 de octubre”.
Periódico Excélsior, 26 de enero de 1976.
La organización y autogestión del campamento fue uno de los motivos por los que ganaron la admiración de organismos nacionales y extranjeros que siguieron el conflicto y les dieron manifestaciones de apoyo.[1] “…fueron muchísimas, muchísimas detensiones, muchos estudiantes nos apoyaron: de la prepa popular, el CCH, la Universidad Autónoma de México, el Poli…, en ese entonces no eran muchas organizaciones, pero las pocas que habían venían aquí, a tomar escuela de esta comunidad; y vinieron muchos extranjeros también porque les gustaba la forma de luchar de este movimiento […] cómo, en un lugar céntrico, se había podido arrebatar al gobierno las tierras, pues ¡ningún movimiento había hecho lo que nosotros!”.[2] [Ma. Elena Cortés, 58 años.]
Grupos de universitarios de la UNAM y el Politécnico desempeñaron la labor de maestros o realizaron obras de teatro como el grupo de teatro CLETA-UNAM[3]; éstos últimos a través del entretenimiento proporcionaban un momento de tranquilidad a los habitantes, les ayudaban a olvidar el estress y les divertían.
“Se asistió como estudiantes que éramos, para hacer una proclama en la UNAM de modo que muchos estudiantes de diferentes facultades se acercaron a asesorar a los compañeros y a participar…”[4] [Luis Tuñón]
“… venían danzantes a traernos un poco de alegría para que se nos olvidarán los problemas o algún altercado policiaco, nos traían ilusión y nos divertíamos con todo esto nosotros, y se nos olvidaba un poco el sufrimiento que habíamos pasado y el susto.” [Ma. Elena Cortés, 58 años.]
La acción colectiva de los colonos del campamento se sustentó en la solidaridad del conflicto generado por la obtención de terrenos para la construcción de viviendas; superaron los limites que el mismo sistema había impuesto y retomaron signos del propio contexto, otros los fabricó a fin de generar una identidad. Nivón (1998) expresa que un movimiento social o lucha social es producto del campo cultural; la sociedad retoma signos para resignificarse; al ser el movimiento social un factor de cambio que se ve afectado por tiempo y espacio, éste influye en la identidad personal para hacerla uniforme. Así, una manera de crear identidad en el campamento fue la producción de comunicados visuales: mantas con denuncias, en las que pronto aparecío el “escudo” que identificaría su lucha por un territorio; además de identificarse con movimientos de reivindicación y cantos de protesta como “casas de cartón” de los Guaraguao, la cantante Judith Reyes “mujer de batalla, ¡bien de batalla!”[5] y el disco “ztacalco”.
Símbolos del campamento


[1] Ver documentales Campamento dos de octubre “nuestra casa o nuestra tumba”, Vientos de abajo, www.vientosdeabajo.org, marzo 2008. http://blip.tv/file/1153786, y “Campamento dos de octubre”, http://www.dailymotion.com/video/x4u6qu_campamento-2-de-octubre_creation
[2] Entrevista realizada a Ma. Elena Cortés Montenegro el 25 de noviembre del 2010 a las 13.30 hrs., originaria de Michoacán, llegó al campamento en 1972; edad: 58 años.
[3] Excelsior, Jóvenes del grupo CLETA-UNAM actuaron ayer a medio día en el campamento dos de octubre de Iztacalco, 11/agosto/1975.
[4] Entrevista al grupo de colonos del campamento dos de octubre en la Asamblea del 9 de Julio del 2010 a las 20:00 hrs.
[5] Palabras de las mujeres entrevistadas.


[1] Sadot Fabila Alva, Iztacalco, sientan las bases para resolver el problema de la zona expropiada, el Día, 10 de agosto de 1975, pág 1 y Excelsior, Convenio DDF-Colonos de iztacalco, lunes 11 de agosto de 1975, 1a plana.
[2] Entrevista grupal en la Asamblea del 9 de Julio del 2010 a las 20:00 hrs. testimonio.
[3] Ortíz Reza Alejandro, Los damnificados trazan nuevos lotes junto a la Calzada de la Viga; 120 metros cuadrados por familia, Excelsior, 27 de enero de 1976, Pág. 9-A




[1] Sadot Fabila Alva, Iztacalco, sientan las bases para resolver el problema de la zona expropiada, el Día, 10 de agosto de 1975, pág 1 y Excelsior, Convenio DDF-Colonos de iztacalco, lunes 11 de agosto de 1975, 1a plana.
[2] Entrevista grupal en la Asamblea del 9 de Julio del 2010 a las 20:00 hrs. testimonio.
[3] Ortíz Reza Alejandro, Los damnificados trazan nuevos lotes junto a la Calzada de la Viga; 120 metros cuadrados por familia, Excelsior, 27 de enero de 1976, Pág. 9-A

[1] Entrevista grupal en la Asamblea del 9 de Julio del 2010 a las 20:00 hrs., testimonio.
[2] Ídem.
[3] Excelsior, Mora Tavares Guillermo, Zipizape en un campamento de Iztacalco: 41 heridos 18 mujeres y 13 policias, domingo 3 de agosto de 1975, págs. 30A y 31A.

[1] Pérez Ana Lilia, Semillero de lucha popular, revista Contralínea, periodismo de investigación, http://www.contralinea.com.mx/c19/html/sociedad/semillero.html (consultado 24/jun/09 12:59 hrs.)
[2] Entevista realizada el 29 de noviembre de 2010, a las 19:00 hrs., a María Luisa Paredes, originaria de Michoacán, edad: 78 años.
[3] Periódico Revolución, Pobres campesinos nuevos esclavos de su miseria, fomentada, empujados a las manos de voraces agiotistas, Año 5, Tomo II, 2a. Época, México, D.F. 31 de enero de 1968, Pág. 3.
[4] Vazquez Pallares Natalicio, Sólo la Reforma al artículo 27 permitirá llevar adelante el programa agrario de la Revolución, El Día, 8 de septiembre de 1962,
[5] Periódico Revolución, Miles de agricultores de los estados de Querétaro, Hidalgo, Tlaxcala, Puebla, Morelos y México, entidades donde el problema se presenta más grave, Año 5, Tomo III, 2a. Época, México, D.F. 31 de diciembre de 1967, págs. 1 y 4.
[6] El Día, Derecho del hombre al sustento diario es el primero de todos los derechos, Domingo 19 de agosto de 1962.
[7] El Día, Rojo Gómez presenta plan de acción para intensificar y acelerar la Reforma Agraria. López Mateos dispuesto a poner todos los recursos de la nación para resolver problemas de los campesinos, miércoles 29 de agosto de 1962.
[8] El Día, Alejo L., Javier, El problema de la vivienda, martes 14 de agosto de 1962.
[9] El Día, La sobrepoblación origina la creación de colonias olvidadas que carecen de todos los servicios, 3 de Julio de 1962.
[10] El Día, domingo 12 de agosto de 1962, pág. 3.
[11] El Día, lunes 13 de agosto de 1962, pág. 7.
[12] El Día, Alejo L., Javier, El problema de la vivienda, martes 14 de agosto de 1962.
[13] Entevista realizada el 2 de diciembre de 2010, a las 14:00 hrs., a Daría Menez de la Cruz, se dice originaria del DF, porque llegó de 16 años a la ciudad, tiene 49 años de residencia en el Campamento. Edad: 84 años.
[14] Pérez Ana Lilia, Semillero de lucha popular, revista Contralínea, periodismo de investigación, http://www.contralinea.com.mx/c19/html/sociedad/semillero.html 24/jun/09 12:59 hrs.
[15] Documental, Campamento dos de octubre, directores José Luis González y Alejandra Islas, 2 de abril de1979, CUEC-UNAM.
[16] Edith Jimenez, Asiento de Incuria es la zona expropiada Iztacalco Iztapalapa, El Día, 15 de marzo de 1975.
[17] Entrevista realizada a Francisco de la Cruz Menez, el 26 de agosto del 2010.
[18] Información basada en las entrevista al grupo de colonos del campamento dos de octubre en la Asamblea del 9 de Julio del 2010 a las 20:00 hrs. y en forma individual el 26 de agosto del 2010.
[19] El Día, Congreso mundial en el año Internacional de la mujer, 15 de marzo de 1975, pág. 14.
[20] Nivón, Eduardo, Cultura urbana y movimientos sociales, UAM CONACULTA, 1a edic., México, 1998, pág. 59.
[21] Entrevista grupal en la Asamblea del 9 de Julio del 2010 a las 20:00 hrs., testimonio de Santiago Rodríguez quién pertenecía al grupo 8.
[22] Entrevista grupal en la Asamblea del 9 de Julio del 2010 a las 20:00 hrs., testimonio.
[23] Entrevista reallizada el 25 de noviembre a las 13:30 hrs.
[24] Entrevista realizada el 25 de noviembre del 2010 a las 11:30 am., a Evangelina Romero Montenegro de 59 años colona desde 1975 originaria de Michoacán.
[25] Entrevista grupal en la Asamblea del 9 de Julio del 2010 a las 20:00 hrs., testimonio.